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Un pueblo anclado en los 50 para acoger a 150 enfermos con Alzheimer

Un pueblo anclado en los 50 para acoger a 150 enfermos con Alzheimer

La historia de Hogewey parece sacada de una película, de esas con banda sonora envolvente, imágenes bellas y final lacrimógeno. Y sin embargo, como tantas otras veces, la realidad supera a la ficción. Este pequeño pueblo holandés tiene una particularidad: el tiempo se detuvo en los años 50.

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No es que las cosas no hayan evolucionado, sino que se construyó así, hace ahora 7 años, para que lo habitasen únicamente personas mayores de 80 años aquejadas por la enfermedad del Alzheimer. El proyecto busca que que los pacientes no se sientan enfermos y que tampoco perciban que están siendo tratados clínicamente para luchar contra los problemas mentales que les aquejan.

Así, a modo de parque temático, Hogewey conserva los establecimientos propios de la década de 1950. Hay peluquerías, tiendas, teatros, bares y restaurantes, pero nada de centros comerciales, macdonald’s o discotecas. Además, hay hasta 7 tipos de viviendas diseñadas para diferentes personalidades: el urbanita, el aristócrata, el comerciante, el indiano, el amo de casa, el artista y el religioso. Todo con el objetivo de  que puedan disfrutar una vida apacible en un entorno familiar, tranquilo, humano y agradable y de mayor seguridad, al estar rodeados por objetos que conocen y por personas muy parecidas a ellos.

No están solos, claro. Estos 150 ancianos viven rodeados de un equipo de 250 médicos,enfermeras, psicólogos y especialistas. Pero éstos usan ropa de calle y actúan como personajes necesarios para la vida cotidiana de Hogewey: hacen las ‘labores’ de jardineros, limpiadoras y tenderos, buscando la total integración de los mayores. Un argumento que recuerda poderosamente a la película El Show de Truman, solo que esta vez no hay decorados, trampa ni cartón: es rigurosamente cierto.

Tampoco resulta barato. Los privilegiados pagan unos 10.000 euros al mes por residir en Hogewey, si bien el estado holandés, que ya ha invertido 30 millones de euros en su puesta en marcha, se hace cargo del 40% de la mensualidad. Para sus promotores, sin embargo, esta experiencia ha sido todo un éxito y ha conseguido que los pacientes requieran menos medicación. Lo cierto es que se han comenzado ya a construir proyectos similares en Inglaterra, Suiza e Italia.

¿Y en España? Por el momento parece bastante lejano, y eso que nuestro país es el tercer país del mundo con mayor prevalencia de demencias y que los cuidados del Alzheimer en España suponen en la actualidad un gasto de 24.000 millones de euros anuales para las arcas públicas. Aunque, salvando las distancias, sí hay algunas iniciativas, como la que puso en marcha el Ayuntamiento de Brunete junto a SaveID, que dotó a los mayores y dependientes del municipio de dispositivos de emergencia QR, diseñados para permitir el acceso a datos de identificación de las personas que puedan sufrir un caso de desorientación, accidente o situación de emergencia.

Y es que, lo queramos o no, el Alzheimer forma parte ya de nuestra vidas, como una realidad más a la que no podemos dar la espalda. Ejemplos como el de Holanda o el de Brunete deberían servir como acicate para afrontar un futuro cada vez más cercano. Si lo hacemos bien, no tiene por qué ser tan devastador.

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